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¿QUÉ BENEFICIOS APORTA AL ALUMNADO Y AL PROFESORADO POSEER CONOCIMIENTOS SOBRE EL FUNCIONAMIENTO DE NUESTRO CEREBRO? Parte IV.


25 abril, 2017 0 comentarios Crecer en Salud, Neurodesarrollo

Una vez comentados los beneficios de la actividad física, pasamos a centrarnos en el juego y en las implicaciones pedagógicas que aporta. Todos hemos leído u oído alguna vez que el juego favorece el aprendizaje o que aprender jugando es la mejor forma de aprender. Veamos cómo se sustentan estos comentarios a nivel neuroeducativo. Cuando jugamos, niños y mayores, nos divertimos, disfrutamos. Esto hace que en nuestro cerebro se libere dopamina, que hace que la incertidumbre del juego constituya una auténtica recompensa cerebral y que facilita la transmisión de información entre el hipocampo y la corteza prefrontal, estimulando de esta manera la memoria de trabajo. Además, mejora la autoestima, desarrolla la creatividad, estimula la curiosidad, aporta bienestar y facilita la socialización. Todo ello potencia la motivación del alumnado lo que incide directamente en su aprendizaje. Resulta importante, por un lado, para los estudiantes saberlo ya que los invita a intentar hacer más divertidos sus aprendizajes, relacionarlos con juegos e incluso llegar a crear sus propios materiales y actividades lúdicas para estudiar. Por otro lado, al profesorado también le interesa tener este aspecto en cuenta, ya que, incluyendo de manera adecuada juegos en su aula que impliquen el reforzamiento de los contenidos curriculares, favorecerá el aprendizaje de los mismos en su alumnado, las clases serán más dinámicas, los alumnos y alumnas acudirán con mayor motivación y los resultados mejorarán, al mismo tiempo que desarrollan su imaginación, aprenden a tomar mejores decisiones y fortalecen funciones como la atención o la memoria (ajedrez, rompecabezas, etc.).

El arte y la música también presentan grandes beneficios en los procesos de enseñanza/aprendizaje ya que estimulan zonas del cerebro responsables de funciones cognitivas superiores y favorecen la plasticidad neuronal. Además, potencian las capacidades espaciales (pintura, escultura, …), desarrollan habilidades socioemocionales (teatro, baile, …) y, en el caso de actividades como hablar en público se estimula la producción de noradrenalina, neurotransmisor implicado en la atención, la memoria de trabajo y  el autocontrol. Especialmente para niños y niñas con impulsividad y con dificultades en el autocontrol, se recomienda el ejercicio de cualquier disciplina artística, como la música, que precisa ritmo, seguimiento de una secuencia y una estructura, la pintura que implica concentración en el detalle, expresión de sentimientos, la escultura, que mediante la manipulación de los materiales refuerza el control y la relajación, etc. Por todo ello, la neuroeducación aboga por una educación artística con más presencia en el currículum desde la etapa infantil hasta la secundaria. Es importante que el alumnado conozca el valor del arte, ya que puede ayudarle a solventar algunas dificultades que vayan encontrándose a lo largo de su recorrido escolar, como la falta de concentración, dificultades relacionales u otras dificultades sociales, emocionales y cognitivas.

Por último, es importante destacar y dar a conocer la importancia de las neuronas espejo en el aprendizaje. Estas neuronas se sitúan en la base de la empatía, de la comunicación y del comportamiento cooperativo, aspectos clave en el proceso de enseñanza/aprendizaje. Cuando se colabora en un trabajo para llegar a un mismo fin, nuestro cerebro activa el sistema de motivación  y gratificación de la dopamina, el cual, a su vez, facilita la transmisión de información entre el sistema límbico y el lóbulo frontal, favoreciendo la memoria a largo plazo y reduciendo la ansiedad, llegando a aplazar la recompensa. Si llevamos este conocimiento al aula, nos daremos cuenta de que no es suficiente con hacer pequeños grupos de trabajo en clase. Hacer consciente al alumnado y al profesorado de los beneficios del trabajo cooperativo, les hará ser conscientes de la necesidad de escuchar de manera activa, de respetar y considerar opiniones opuestas y de asumir distintos roles dentro del grupo. Asimismo, el alumnado podrá trasladar estos beneficios a su formación personal creando grupos de estudio en el que seguir favoreciendo el proceso de aprendizaje y en el que seguir generando nuevas conexiones neuronales. Los docentes, por su lado, deben tener en cuenta que las regiones cerebrales que contienen las neuronas espejo tienen comunicación directa con el sistema límbico (encargado de la regulación emocional) que, al mismo tiempo, mantiene una relación directa con la empatía, por lo que deben procurar la creación de un clima en el aula emocionalmente positivo. Tengamos presente siempre que mientras más feliz se encuentre el alumnado en el aula mayor motivación habrá y mejor serán los resultados que obtengamos a todos los niveles.

A modo de resumen
, si consideramos que la escuela es una de las encargadas de preparar a los futuros ciudadanos del mañana, debemos asumir que la escuela debe ir de la mano de la sociedad y por ende, de sus avances. Si no fuera así, el desfase entre ambas impediría un ajuste de las nuevas generaciones a su realidad, lo que podría provocar enormes desajustes sociales. Por tanto, entendemos que los logros sociales deben tener su repercusión en el contexto escolar. Este debería ser el caso de las neurociencias y especialmente de la neuroeducación. En este campo se están alcanzando importantes avances que favorecen los procesos de enseñanza/aprendizaje pero que, en gran medida, no están llegando a la escuela y cuando lo hacen, son de manera aislada. En este ensayo hemos querido aportar más argumentos a favor de la inclusión de la neuroeducación en las aulas y, más concretamente, de los beneficios que aportaría el conocimiento de nuestro cerebro tanto a alumnos y alumnas como al cuerpo docente. El cerebro es nuestra principal herramienta para relacionarnos, divertirnos, emocionarnos, aprender, desaprender, solucionar problemas y, por lo tanto, para llevar una vida lo más plena posible. Por eso, mientras más información tenga nuestro alumnado sobre su funcionamiento, mayor será la calidad de vida de todos y todas.

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